
Como bien dice un querido amigo ahora nos toca a nosotros, los del sur. Ansionsos del abrazo de la brisa tibia primaveral vamos dejando caer las cenizas del fuego que calento este crudo invierno.
Estímulo maravilloso, sentir la humedad de la arena en nuestros pies resecos y ver a nuestros hijos correr y dejarse acariciar por la espuma blanca y suave de un océano nosotros fresco.
Subir el cerro, que es arena y es cerro y llegar allá bien arriba, el menos frecuente de los puntos de vista, si cambiemos de punto de vista; estamos en el Buena Vista.
Llegó la hora, después de tanto ensayo de seguir disfrutando de nuestro lugar; ese que creemos es nuestro lugar en el mundo. El que espero poder no dejar de elegir, ese que defendemos cada dí
a en este mundo, de este mundo.
Bienvenidos
